UNIDAD 05: Lo que aprendí de mi Suká la primera vez que celebré la fiesta de los tabernáculos o Sukót – Parte 1

 


Es importante cumplir con cada uno de los preceptos que Adonay ordena en cada una de sus fiestas, pues cada cosa que Adonay ordenó hacer durante sus fiestas, tiene una importante enseñanza. Pero no está bien que usted coma pan sin levadura durante las fiestas Pascua/Pésaj y Panes sin Levadura (Matsót) y no aprenda cuál es el significado santo de la levadura Éxo 12:15. Tampoco está bien que usted haga una Suká en su casa durante la fiesta de los tabernáculos y no aprenda de sus ramas, hojas, flores y frutos al observarlas Lev 23:40.

Durante la celebración de mi primera fiesta o moedim Sukot, Adonay puso en mi corazón el observar lo que ocurría con mi suká y esto fue lo que aprendí de esta experiencia: Cuando fui a buscar ramas de árboles para construir mi suká, iba por las calles de la ciudad observando todos los árboles, pero solo me propuse elegir aquellos árboles que cumplían con los rasgos requeridos por Adonay en su toráh Lev 23:40. Me fijé en los árboles frutales, de los cuales en mi ciudad abundan los del mango. De estos recordaba cómo los jóvenes alegres comían de sus frutos a la sombra de ellos, y también que aún en los tiempos de hambre que han azotado a nuestra nación, sus frutos constituían para muchas familias el único alimento durante una comida. Esto me recordaba que Adonay usará a sus siervos santos que den muchos frutos preciosos, para alimentar y sanar a las naciones en este tiempo de juicio Eze 47:12, pues ellos son árboles que producen frutos para vida Apo 22:2.

Mientras observaba también puse mi atención en aquellos árboles que eran frondosos, que tuvieran abundantes hojas, porque ofrecían el beneficio de dar abundante sombra, y en los parques veía a familias completas refugiarse bajo la sombra de este tipo de árboles. También miraba con admiración a los árboles de gran altura, y recordaba la revelación dada al profeta Daniel, en la cual vio al rey Nabucodonosor como un árbol cuya altura llegaba hasta los cielos Dan 4:10-11, de allí que la altura representa la autoridad, el poder con la cual Adonay bendice a muchos. Mientras caminaba por una de las plazas de la ciudad pude notar la cualidad que caracterizaba a las palmeras que abundaban en esa plaza, pues tenían tallos rectos que les hacía diferentes de los demás, y recordé la enseñanza que Adonay nos da a través de estos árboles: que sus siervos deben amar la rectitud Job 29:14, Sal 26:12, Sal 27:11, Sal 37:28. También miraba con asombro los árboles que con sus flores hermoseaban las diferentes calles y plazas, recordando también aquella palabra profética que Adonay nos dio para nuestra tierra y que forma parte de una de las líneas de los cánticos proféticos que con frecuencia cantamos: “esta tierra florecerá” Prov 14:11, Isa 27:6, Ose 14:4-7.

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