Yom Kippur es un día en el cual todos vamos al tribunal del Eterno para ser juzgados
En el reino de Elohím la misericordia, la justicia y el juicio van de la mano Sal 89:14. La justicia es la que nos enseña como amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos para que cumplamos uno de los más elevados mandamientos del Padre que es el amor Rom 13:8. Si somos justos guardando correctamente todos los mandamientos seremos aceptos delante del Padre, y tendremos paz con todos nuestros hermanos y también con los impíos o extranjeros, porque el que es justo ama a su prójimo 1Jn 3:10-15.
No todos los conflictos eran tratados por los tribunales de Israel
Cuando alguien por ignorancia de los mandamientos o por rebeldía hacia ellos, hace algo indebido contra su hermano o su prójimo, se genera un conflicto entre el transgresor del mandamiento y Elohím. En muchos casos también se puede generar un conflicto entre el transgresor del mandamiento y su prójimo a quien afectó. A Adonay no le agrada que en su pueblo hayan personas que tengan conflictos pendientes (pecado) con él y sus hermanos, porque su reino es un reino de paz y de justicia Isa 48:18, Rom 14:17. Por ejemplo si usted pensó o maquinó hacerle daño a su prójimo eso le generó un conflicto con Adonay, porque todo pecado produce una separación entre Él y el pecador Isa 59:1-2 (Él conoce nuestros pensamientos). Pero si usted logró hacer lo que había maquinado contra su prójimo, el conflicto va a ser mayor, porque usted también afectó a su prójimo.
Si
usted acostumbra pensar mal de su prójimo y hacerle daño con sus palabras,
pensamientos y acciones, o peca en su intimidad en cosas que a Él no le
agrada, no dudo que su relación con Adonay tiene muchas dificultades. Ahora
bien, en el pasado Adonay estableció que todo conflicto generado por los
pecados, tenía que ser canalizado y solucionado con el sacerdocio, pues este
era responsable de hacer la reconciliación entre Adonay y el pecador a través
del sacrificio de expiación Lev 4:27-30. También era responsable junto a los
jueces de hacer una reconciliación con su prójimo al cual había afectado, pues
la toráh obligaba a devolver, pagar o indemnizar todo daño que le hubiese
ocasionado Deu 17:8-12. En Israel se realizaban muchos sacrificios de expiación
y se daba solución a muchos conflictos que se presentaban en el pueblo. Sin
embargo, muchos conflictos quedaban sin resolver y muchos pecados sin expiar.
Yom hakipurim es para dar solución a todo lo que no se solucionó en los tribunales del pueblo del Eterno
Adonay
constituyó a Yom Kippur como el día del gran juicio, donde todo el pueblo junto
comparecía delante de Él para ser juzgado, unos para perdón y reconciliación, y
otros para disciplina, castigo y restitución. Aquel que hallara favor por cuanto en él había
disposición para guardar sus mandatos y mandamientos, para cambiar y dejar su
iniquidad sería perdonado, y la sangre del macho cabrío que se ofrecía aquel
día para expiación le beneficiaba (recuerde que aquel macho cabrío era sombra
de Yahshúa). Pero aquel en el cual no hubiese méritos delante del Padre porque
no halló favor, porque no se comprometió a cambiar sino que decidió continuar
con su rebelión, para ese caería la suerte de azazel, es decir, Adonay ese día
dictaría sentencia a todos los rebeldes de su pueblo y con ellos ajustaría
cuentas. Aquella sentencia implicaba que su pecado sería redimido con
sufrimiento, o con la muerte. ¿Cómo se explica esto en el nuevo pacto? Pues
esos pecadores que en Yom Kippur insistan con seguir pecando, serán entregados
a Satanás, unos para muerte 1Co 5:5 y otros para ser azotados 1Ti 1:20.
Esta
fue la palabra que Adonay nos dio a través de unas de las profetas del
Tabernáculo. En ella Adonay exonera de juicio a los que tienen la señal, y
sentencia a castigo a los rebeldes que no se comprometan con guardar la toráh:
Así dice Adonay Elohím Dios de los Ejércitos: ustedes los que tienen la señal serán salvos (obediencia a la toráh), pero el pueblo rebelde que no ha querido recibir la señal santa mía, de cumplir cada mandato, testimonio, cada precepto, cada estatuto, cada decreto y mandamiento que yo he mandado, porque esos nunca han sido abolidos para mí, a ese pueblo rebelde yo lo quitaré por el pecado que no han querido borrar de sus corazones, porque no perdonan, dicen ser mi pueblo y no lo son, y pasaré, barreré a nivel mundial porque no han entendido mis mandatos, no han entendido que quiero un pueblo santo, porque hacen como los impíos ¡pueblo rebelde!, son igual, no han entendido Quien Soy Yo.
No han entendido, por eso pasaré la espada de hambre,
la espada de la muerte por mi pueblo Amó 9:9-10. Santificaos pueblo, santificaos pueblo, yo
quiero un pueblo santo, quiero un remanente santo, quiero un remanente santo
que me sirva en espíritu y en verdad, que no se contamine con el pecado, para
eso he mandado el perdón, para que sean santos como Yo Soy santo.

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